Un cometa verde y con anticola: los secretos de un fenómeno peculiar que se puede ver fácilmente

Estos días se puede disfrutar de este evento astronómico, mejor con ayuda de binoculares o telescopio y lejos de la contaminación lumínica

La última vez que fue visible desde la Tierra, hace 50.000 años, los neandertales todavía vivían en Europa. Luce un verde vistoso y cuenta con una anticola. Y además, casi se puede disfrutar a simple vista. Todas esas características hacen del llamado “cometa verde” (ha habido otros) un acontecimiento curioso que va un poco más allá del mundillo de los aficionados a la astronomía. “Es un hype [excesivo bombo] porque ahora todo lo es, pero lo cierto es que mola”, reconoce Javier Armentia, astrofísico y director del Planetario de Pamplona. “No todos los cometas presentan esa “anticola”, o más bien, normalmente no llega a ser observable ese fenómeno de que el material que se va del cometa quede iluminado; por otro lado, el color verde, no siendo tampoco inusitado, es llamativo”, resume el especialista. El cometa fue descubierto en marzo de 2022, hace menos de un año, por la Instalación Transitoria Zwicky (ZTF por sus siglas en inglés), de donde se deriva su verdadero nombre científico: C/2022 E3 (ZTF).

¿Por qué es verde? No es la primera vez que un cometa verde es visible desde la Tierra, como este que recogió la NASA en 2009. El color verde se produce únicamente en la envoltura de su cabeza (llamada coma), como un aura turquesa, provocada por la reacción de la luz ultravioleta y un gas carbónico que emana este objeto espacial, como se describió en este estudio de 2021 que trataba de explicar el fenómeno.

¿Qué es eso de la anticola? Aunque tampoco es el primero en lucirla, también tiene la peculiaridad de contar una anticola. Por ejemplo, el famoso Hale-Bopp lucía la suya a su paso en 1997. Las colas gemelas de un cometa a menudo son claramente visibles, gracias a que la estela de polvo refleja la luz del Sol y el gas dentro de la otra cola se ioniza, dándole un brillo tenue. Pero la tercera, la anticola, aparece en la dirección opuesta a lo esperable: una ilusión óptica que se ve cuando la Tierra cruza el plano orbital de un cometa. “En ese momento, el borde de la cola de polvo en forma de abanico del cometa parece una punta que apunta hacia el sol”, explica SpaceWeather.

¿Se puede disfrutar a simple vista? Más o menos. Paseando por el centro de una ciudad y mirando al cielo nocturno, sin más, es improbable que se vea. Lo ideal es, como siempre, alejarse de la contaminación lumínica en zonas rurales. “Es pequeñito, y aunque la gente está intentando convencer de que se ve, sin binoculares o telescopio no hay manera. Además, la Luna está creciente y en estos próximos días habrá más luz en el cielo y menos contraste”, advierte Armentia.

“Pasará cerca de la estrella Polar el 30 de enero y cerca de la brillante Capella el 6 de febrero, moviéndose con una velocidad angular muy rápida durante los días de mayor proximidad a la Tierra”, señala el astrofísico Josep Maria Trigo en The Conversation.

La NASA recuerda que “debería ser visible con un telescopio y probablemente con binoculares” los observadores en el hemisferio norte encontrarán el cometa en el cielo más tempranero, antes del amanecer, mientras se mueve rápidamente hacia el noroeste durante enero. Y se hará visible en el hemisferio sur a principios de febrero. La semana que viene será la ideal para observarlo. “No se espera que este cometa sea el espectáculo que el cometa NEOWISE fue en 2020, pero sigue siendo una oportunidad increíble para establecer una conexión personal con un visitante helado del lejano sistema solar exterior”, señala la NASA.

¿Cuánto se acerca? El 1 de febrero será cuando más se acerque a la Tierra. El cometa alcanzó su perihelio el 12 de enero, a una distancia de 166 millones de kilómetros y el máximo acercamiento a la nuestro planeta, el primero de febrero, estará a una distancia de solo 42 millones de kilómetros.

https://elpais.com/ciencia/2023-01-27/un-cometa-verde-y-con-anticola-los-secretos-de-un-fenomeno-peculiar-que-se-puede-ver-facilmente.html

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Cómo y cuándo ver el paso del cometa verde desde México

El cometa C/2022 E3 será visible en todo el mundo a finales de enero e inicios de febrero, cuando alcanzará su máximo acercamiento con la Tierra

Un cometa verde recorrerá el cielo nocturno en las últimas noches de enero y las primeras de febrero. Descubierto en marzo de 2022, el cometa nombrado científicamente C/2022 E3 (ZTF) es un viajero de largo alcance, cuya órbita alargada describe una elipse que se extiende hasta la nube de Oort, la región que marca los límites del Sistema solar, donde vagó en total oscuridad durante miles de años, antes de que la atracción gravitatoria impulsara su viaje de regreso a los mundos más cercanos al Sol.

El camino de los cometas hacia el Sistema solar interior implica abandonar la oscuridad helada de los confines de nuestro vecindario cósmico y aumentar su temperatura conforme se acercan al Sol. Entonces el calor sublima el hielo superficial y forma una nube que envuelve al núcleo (coma) y sobre todo, una cola característica que crece en sentido opuesto al Sol y puede extenderse por decenas de millones de kilómetros.

La coma y la cola distintiva de los cometas han sido claves para su identificación desde las civilizaciones antiguas, que relacionaban su dramática aparición en la bóveda celeste con presagios funestos que advertían de la llegada de guerras, sequías o hambrunas. Sin embargo, el largo andar del C/2022 E3 se remonta a una etapa anterior incluso a la expansión del Homo sapiens por la Tierra: hace unos 50.000 años, cuando el cometa verde asomó en los cielos de los mundos cálidos y rocosos de los planetas interiores del Sistema solar por última vez, los neandertales eran la especie humana dominante en Europa. De ahí que el paso del C/2022 E3 sea un evento irrepetible a escala humana.

¿Cuándo se verá el cometa verde en México?

El 12 de enero, C/2022 E3 alcanzó el punto de su órbita más cercano al Sol (perihelio). Desde entonces, la distancia entre el cometa y la Tierra se reduce día tras día hasta alcanzar su acercamiento máximo (perigeo) el 1 de febrero, cuando ambos estén separados únicamente por 42 millones de kilómetros, poco más de cien veces el promedio entre la Tierra y la Luna (y un cuarto de la distancia que separa al Sol de nuestro planeta). El mejor momento para ver al cometa verde va desde el fin de semana del 28 y 29 de enero hasta la noche del 2 de febrero, cuando comenzará a alejarse definitivamente hacia los confines del Sistema solar.

¿Cómo ubicar al cometa verde en el cielo nocturno y a qué hora observarlo?

El cometa C/2022 C3 alcanzará una magnitud aparente apenas superior a 5, de modo que será visible a ojo desnudo en zonas rurales alejadas de las grandes ciudades y por lo tanto, libres de contaminación lumínica. Para encontrarlo en la bóveda celeste basta mirar hacia el norte y ubicar la estrella Polar, la más brillante de la Osa Menor.

El cometa es visible durante toda la noche desde el hemisferio norte y durante los últimos días de enero parecerá girar en torno a la estrella Polar en dirección este-oeste. La noche de su máximo acercamiento, el 1 de febrero, el cometa aparecerá justo encima de la estrella Polar entre las 21.00 y las 23.00 horas, un momento idóneo para mirarlo con binoculares o un telescopio y captar con mayor detalle su paso más reciente por el cielo nocturno terrestre.

https://elpais.com/mexico/2023-01-28/como-y-cuando-ver-el-paso-del-cometa-verde-desde-mexico.html

El cielo se queda sin estrellas: la luz artificial que impide verlas se duplica en 10 años

«Que se quede el infinito sin estrellas», entonaban allá por 1964 Los Panchos, a quienes solo interesaban el negro de los ojos y el canela de la piel de la destinataria de su canción. Casi seis décadas después, los astros siguen ahí, poblando el universo, pero cada vez es más difícil contemplarlos a causa del incremento de luz artificial por las noches, mucho mayor de lo imaginado. 

Así lo demuestra un macroestudio sobre contaminación lumínica publicado este jueves en la revista Science, que recoge las observaciones realizadas por ciudadanos de todo el mundo en los últimos 12 años, entre 2011 y 2022. El brillo del cielo ha aumentado un 9,6% de promedio anual, mucho más que lo medido por los satélites.

Para ponerlo en perspectiva, el estudio explica que, la contaminación lumínica es tal que un niño nacido en una zona donde se veían 250 estrellas probablemente vería menos de 100 en el mismo lugar 18 años después.

Desde hace años, en muchos lugares habitados de la Tierra, el cielo nocturno no llega a oscurecerse del todo porque, en su lugar, un crepúsculo artificial causado por la dispersión de luz antropogénica en la atmósfera lo impide. Este tipo de contaminación lumínica, denominada skyglow, no solo impide ver las estrellas, sino que también tiene un preocupante impacto ambiental.

Sin embargo, resulta difícil calcular con exactitud cómo y cuánto ha crecido la luz artificial, principalmente, porque los satélites no detectan las emisiones azules de las luces LED que en los últimos años se han impuesto en todo tipo de iluminación, especialmente en el alumbrado público.

Además, los satélites son sensibles a la luz que se dirige hacia el cielo, pero tampoco captan las luces que se emiten horizontalmente, como los anuncios y la iluminación en las fachadas, que son las que contribuyen más al skyglow.

«Una red global de sensores»

Para saber hasta qué punto la contaminación lumínica está impidiendo la visión de las estrellas, Christopher Kyba, del Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ) y la Ruhr-Universität Bochum, junto a científicos del centro de investigación para la astronomía óptica NOIRlab (EE UU) analizaron 51.351 observaciones hechas por ciudadanos entre 2011 y 2022.

https://www.20minutos.es/noticia/5093849/0/la-luz-artificial-que-impide-ver-las-estrellas-se-duplica-en-menos-de-10-anos/

El asteroide del tamaño de un autobús que pasará a tan solo 3.600 km de la Tierra

No hay motivo para entrar en pánico, pero un asteroide está a punto de pasar cerca de la Tierra.

Tiene aproximadamente el tamaño de un autobús y es conocido como el asteroide 2023 BU. En su punto más cercano al planeta, pasará por el extremo sur de Sudamérica justo después de las 00:00 GMT (después de las 21:00 de Buenos Aires) de este jueves.

La aproximación máxima esperada es de 3.600 km, por lo que puede decirse que «rozará» la Tierra.

Su tamaño y trayectoria son una muestra de cómo todavía hay asteroides de tamaño significativo, que no son detectados y acechan a nuestro planeta.

Y es que el 2023 BU fue encontrado recién el fin de semana pasado por el astrónomo aficionado Gennadiy Borisov, desde Crimea, la península ucraniana que Rusia se anexó en 2014.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-64419177

Eventos Astrónomicos 2023

Las lluvias de estrellas en 2023

El primer mes del año arranca con una lluvia de estrellas: destellos provenientes de un cometa que, al entrar en nuestra atmósfera, se desintegra a grandes velocidades. Ellas son las ‘cuadrántidas’ y ya están preparadas para su pico máximo el próximo 3 de enero y deleitarnos con 120 meteoros por hora.

AStronomía
NombreMáximoVisibilidad
Cuadrántidas4 de enero28 dic – 12 ene
Líridas23 de abril16 abr . 25 abr
Eta Acuáridas6 de mayo19 abr – 28 may
Delta Acuáridas30 de julio12 jul – 23 ago
Perseidas13 de agosto17 jul – 24 ago
Dracónidas9 de octubre6 oct – 10 oct
Oriónidas22 de octubre2 oct – 7 nov
Leónidas18 de noviembre6 nov – 30 nov
Gemínidas14 de diciembre4 dic – 17 dic
Úrsidas23 de diciembre17 dic – 26 dic
Observatorio Astronómico Nacional – IGN.

Pasará un tiempo y después llegarán las ‘líridas’ así como las ‘eta acuáridas’ en primavera, con una tasa bastante menor. Luego en verano, las ‘delta acuáridas’ y las ‘perseidas’ se llevarán todo el protagonismo, sobre todas las segundas que también son conocidas como “lágrimas de San Lorenzo» y tienen mucha actividad.

https://www.tiempo.com/noticias/actualidad/listado-de-citas-astronomicas-no-te-las-podras-perder.html

Sagitario A*

Sagitario A* fue descubierto entre los días 13 y 15 de febrero de 1974 por los astrónomos Bruce Balick y Robert Hanbury Brown en el National Radio Astronomy Observatory, mediante el uso de la interferometría.6​ El nombre de Sgr A* fue acuñado por Brown para distinguir esta fuente compacta de los otros componentes del centro galáctico y para enfatizar su naturaleza excitada, estableciendo así una analogía con los estados excitados en los átomos, que se denotan con un asterisco (Fe*, He*, etc).7

En octubre de 2002, un equipo internacional liderado por Rainer Schödel del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre informó de la observación del movimiento de la estrella S2 cercana a Sagitario A* durante un período de 10 años.8​ De acuerdo con el análisis, los datos descartaron la posibilidad de que Sgr A* contuviera un cúmulo de objetos oscuros estelares o una masa de fermiones degenerados, fortaleciendo la evidencia de que se trataba de un agujero negro supermasivo. Las observaciones de S2 usaron interferometría de la región espectral del infrarrojo cercano (NIR) (K-band, i.e. 2.2 μm), a causa de la extinción interestelar reducida en esta banda. Se utilizaron máseres SiO para alinear las imágenes NIR con las observaciones de radio, como puede observarse en NIR y bandas de radio. El movimiento rápido de S2 (y otras estrellas cercanas) destaca frente a otras estrellas de movimiento lento a lo largo de la línea de visión de modo que esas podrían ser sustraídas de las imágenes. Las observaciones de VLBI de Sagitario A* podrían también alinearse centralmente con las imágenes, de modo que S2 pudiera verse orbitando alrededor de Sagitario A*. Examinando dicha órbita estimaron que la masa de Sagitario A* era de 3,7 ± 0,2 millones de veces la masa solar, confinada en un volumen con un radio no mayor de 17 horas-luz (120 UA).

Sag A*.jpg

Observaciones posteriores mostraron que la masa de Sgr A* era aproximadamente 4.1 millones de veces la masa solar de volumen con un radio no mayor que 6.25 horas-luz (45 UA) o 6.700 millones de kilómetros. También determinaron que la distancia entre la Tierra y el centro de la galaxia (el centro rotacional de la Vía Láctea) era de 26 000 años luz o 8.0 ± 0.6 × 103 pársecs.9​ Las ondas de radio e infrarrojo detectadas provienen del gas y polvo calentado a millones de grados en su caída hacia el agujero negro. Este último tan solo emite radiación de Hawking a una baja temperatura del orden de 10-14 K.

En noviembre de 2004, un equipo de astrónomos reportaron el descubrimiento de un posible agujero negro intermedio, referido como GCIRS 13E, orbitando a tres años luz de Sgr A*.10​ Este agujero negro de 1300 veces la masa solar está en un clúster compuesto por siete estrellas. Dicha observación apoya la idea de que los agujeros negros supermasivos crecen absorbiendo agujeros negros menores y estrellas.

Tras monitorizar las órbitas estelares alrededor de Sgr A* durante 16 años, Gillessen et al. estimaron su masa en 4.31 ± 0.38 millones de veces la masa del Sol. Los resultados fueron anunciados en 2008 y publicados en The Astrophysical Journal en 2009.11​ Reinhard Genzel, director del proyecto, dijo que el estudio reflejaba «lo que es considerado hasta ahora la mejor evidencia empírica de que los agujeros negros supermasivos existen. Las órbitas estelares en el centro galáctico muestran que la concentración de masa central de 4 millones de masas solares debe ser un agujero negro, más allá de cualquier duda razonable».12

El 12 de mayo de 2022 se hizo pública la primera imagen de Sagitario A*, tomada por el telescopio de horizonte de sucesos.

Si la posición aparente de Sagitario A* estuviera exactamente centrada en el agujero negro, sería posible verla ampliada más allá de su tamaño real, debido a la lente gravitatoria. De acuerdo con la relatividad general, esto resultaría en un tamaño mínimo observado de al menos 5,2 veces el radio Schwarzschild del agujero negro, que, para un agujero negro de alrededor de 4 millones de masas solares, corresponde a un tamaño mínimo observado de aproximadamente 52 μas. Esto es mucho mayor que el tamaño observado de 37 μas y por lo tanto sugiere que las emisiones de radio de Sagitario A * no están centradas en el agujero, sino que surgen de un punto brillante en la región alrededor del agujero negro, cerca del horizonte de sucesos, Un disco de acreción o un chorro relativista de material expulsado del disco. 14

La masa de Sagitario A * se ha estimado de dos formas diferentes.

  1. Dos grupos -en Alemania y los Estados Unidos– monitorearon las órbitas de las estrellas individuales muy cerca del agujero negro y usaron las leyes de Kepler para inferir la masa cerrada. El grupo alemán encontró una masa de 4,31 ± 0,38 millones de masas solares,15​ mientras que el grupo estadounidense encontró 3,7 ± 0,2 millones de masas solares.16​ Dado que esta masa está confinada dentro de una esfera de 44 millones de km de diámetro, esto produce una densidad diez veces mayor que las estimaciones anteriores.
  2. Más recientemente, la medición de los movimientos apropiados de una muestra de varios miles de estrellas dentro de aproximadamente un parsec del agujero negro, combinada con una técnica estadística, ha producido tanto una estimación de la masa del agujero negro en 3,6 + 0,2 -0,4 × 10^6 M, más una masa distribuida en el parsec central que asciende a (1 ± 0,5) × 10^6 M.17​ Se cree que este último está compuesto de estrellas y restos estelares.

El día en que la Tierra se consiguió una Luna

La Luna no siempre ha estado con nosotros. Parece difícil de creer, pero hubo un tiempo en que nuestro satélite no formaba parte del maravilloso espectáculo de la noche terrestre. Aunque, para nuestro consuelo, he de decir que nosotros tampoco estábamos ahí para poder contemplarlo.

Sabemos desde finales de los años setenta que la Luna no se construyó al mismo tiempo que la Tierra. Selene es más joven, tiene entre 30 y 200 millones de años menos que el resto de material similar que conocemos en el sistema solar. Esto es parte de la valiosa información extraída del análisis de la colección de rocas lunares traídas a nuestro planeta fundamentalmente por las misiones de Apolo.

Hace 4.500 millones de años que se formó nuestro planeta. Lo hizo a partir del material del disco de rocas y gas que se construyó como consecuencia de la formación del Sol. El análisis de la composición química de las rocas lunares permitió datar la formación de nuestro satélite como posterior. Pero, todavía no tenemos del todo claro cómo ha llegado hasta ahí y esto a pesar de ser el objeto astronómico que tenemos más cerca y de haber sido el objeto de numerosas misiones de exploración incluidas las únicas tripuladas a otro cuerpo celeste.

La teoría aceptada actualmente acerca del origen de la Luna involucra una colisón , literalmente, planetaria. Cuando la Tierra era joven fue golpeada por un planeta del tamaño de Marte al que incluso le hemos puesto nombre: “Theia”. El impacto provocó la formación de un disco de escombros a partir del cual se puede formar una luna pesada, con un pequeño núcleo de hierro y con las restricciones de momento angular (distancias y velocidades de rotación) que tiene el sistema Tierra-Luna que conocemos.

Pero, aunque en este modelo encajan casi todas las piezas de información disponible, hay algunos detalles que no lo hacen y es ahí donde reside el problema de la formación de nuestro satélite en estos modelos de colisión. El dilema lo continúa planteando fundamentalmente la composición química que se obtiene de las rocas lunares. En la mayor parte de los parámetros de impacto que ajustan con el resto de medidas, el resultado es que la Luna estaría compuesta fundamentalmente por material de Theia, el planeta que nos golpeó.

Inestabilidad de Jeans

La teoría de la fragmentación y colapso gravitatorio de nubes moleculares por su propia gravedad fue desarrollada por James Jeans alrededor del año 1902 y aunque en la actualidad los procesos de formación estelar se conocen con mucha mayor precisión[cita requerida] la teoría de Jeans constituye una buena primera aproximación.

Jeans calculó que bajo determinadas condiciones una nube molecular podía contraerse por atracción gravitatoria. Solo hacía falta que fuera lo suficientemente masiva y fría. Una nube estable, si se comprime, aumenta su presión más rápidamente que su gravedad y retorna espontáneamente a su estado original. Pero si la nube supera cierta masa crítica entonces se inestabilizará toda y colapsará en todo su volumen. Este es el motivo por el cual las inestabilidades suelen producirse en las nubes más grandes dando lugar a brotes intensos de formación estelar.

En este escenario clásico, entonces, una nube comienza a colapsar cuando la energía gravitacional de la nube es más grande que su energía térmica:{\displaystyle |E_{g}|>E_{th}}

Para el caso de una nube homogénea y esférica con masa M, temperatura T y radio R, esta condición se puede expresar como:{\displaystyle {\frac {3}{5}}{\frac {GM^{2}}{R}}>{\frac {3}{2}}{\frac {M}{\mu m_{H}}}kT}

donde, G es la constante de gravitación universal, k es la constante de Boltzmann, {\displaystyle \mu } es el peso molecular medio y {\displaystyle m_{H}} es el peso del átomo de hidrógeno. Esta desigualdad se expresa normalmente en función de la llamada masa de Jeans, según la cual el colapso gravitacional comienza cuando:{\displaystyle M_{j}=\left({\frac {3}{4\pi \rho }}\right)^{1/2}\left({\frac {5kT}{G\mu m_{H}}}\right)^{3/2}\backsimeq 45M_{\odot }\left({\frac {T^{3}}{n}}\right)^{1/2}}

donde {\displaystyle \rho } es la densidad del gas y {\displaystyle n=\rho /\mu m_{H}} es la densidad numérica.

En ausencia de un soporte por presión, el colapso por gravedad se da en un tiempo de caída libre:{\displaystyle t_{f\!f}=\left({\frac {3\pi }{32G\rho }}\right)^{1/2}\backsimeq 1.4\times 10^{6}\left({\frac {n}{10^{3}[cm^{-3}]}}\right)[yr]}

Para los valores típicos encontrados en las nubes moleculares ({\displaystyle T=10K}, {\displaystyle n=50cm^{-3}}), se encuentran valores típicos para la masa de Jeans de {\displaystyle M_{J}\backsimeq 200M_{\odot }} y del tiempo de caída libre de {\displaystyle t_{f\!f}\backsimeq 10^{5}yr}.

El tamaño de la nube en colapso se obtiene mediante el radio de Jeans: {\displaystyle r_{j}=9(T/n)^{1/2}}. Así, cuando dentro de una nube molecular existe localmente una región de cierto tamaño con una masa suficientemente elevada de gas, el colapso gravitatorio de esa región de la nube será inevitable. Sin embargo, existen otros mecanismos capaces de frenar el colapso de la nube y aumentar la masa de Jeans. Entre ellos, el principal es la presión térmica del gas (dado que la nube no se encuentra a densidad o temperatura constantes), aunque existen otros como los movimientos sistemáticos en la nube (la rotación ejercería una fuerza centrífuga que expandiría el gas), o la turbulencia.

Detectada la estrella más cercana al agujero negro de la Vía Láctea

8 de octubre de 2012

Un equipo de científicos ha detectado la estrella más cercana al agujero negro central de la Vía Láctea. El hallazgo ofrece la posibilidad de comprobar la teoría de la relatividad de Einstein.

La estrella, llamada S0-102, tarda solamente 11,2 años en completar su órbita alrededor del agujero negro, convirtiéndose así en el objeto conocido más cercano al centro superdenso de nuestra galaxia. La estrella se mueve a una velocidad de hasta 10.600 kilómetros por segundo y se encuentra en una órbita estable, aunque cambiante.

S0-102 es la segunda estrella identificada que orbita alrededor de este agujero negro, la otra, S0-2, tarda 16 años.

«El encontrar estrellas tan cerca del agujero negro supermasivo (hasta cien veces más cerca de su horizonte de sucesos) indica lo rápido que se está avanzando en este campo», señala la coautora del estudio Andrea Ghez, de la Universidad de California (Estados Unidos). Un horizonte de sucesos es el límite en el que nada, incluida la luz, puede escapar a la atracción de un agujero negro.

«El primer paso ha sido el descubrimiento, pero el siguiente entra en el campo de la física fundamental, pues es un escenario perfecto para probar la teoría general de la relatividad».

Mejor con órbitas cercanas

El agujero negro, que tiene cuatro millones de veces la masa de nuestro Sol pero es solamente diez veces más grande, es conocido como Sagitario A, por la constelación en la que se encuentra, a unos 26.000 años luz de la Tierra.

La teoría de Einstein afirma que la masa puede curvar el espacio-tiempo, lo que ha sido probado ya múltiples veces. Sin embargo, nunca se ha confirmado alrededor de un gran agujero negro, donde se sabe que la física tradicional se viene abajo, o en una escala como la que ofrecen Sagitario A y sus estrellas de alrededor.

Ahora Ghez y su equipo podrán empezar a probar lo que ocurre en las órbitas de estrellas relativamente cercanas a un agujero negro supermasivo. Si Einstein estaba en lo cierto, las órbitas deberían girar levemente con cada rotación, sin volver nunca al mismo sitio.

Para determinar los efectos del agujero negro, los investigadores tienen que observar un circuito completo, especialmente para descubrir lo que ocurre cuando una estrella está lo más cerca posible a un agujero negro, fenómeno llamado periastro o periapsis.

La cercanía de las órbitas es tan importante porque permite observaciones que resultan imposibles con estrellas que completan una órbita en 60 años o más, como la mayoría de las estrellas que rodean el agujero negro central.

Estrellas jóvenes

«Se trata de un hallazgo importantísimo, porque para las estrellas situadas más cerca del agujero negro, el campo gravitacional se vuelve más fuerte y los efectos más pronunciados», afirma Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, que no participó en el estudio.

En su opinión, el hecho de que se haya descubierto S0-102, a pesar de que es 16 veces más tenue que S0-2, sugiere no solo que la tecnología avanza a gran velocidad, sino también que podría haber muchas más estrellas orbitando cerca de Sagitario A.

Sin embargo, la posible presencia de otros cuerpos en la zona complica el trabajo para probar la teoría de Einstein con una sola estrella.

Esto se debe a que la órbita de una estrella está sujeta al empuje gravitacional de otros cuerpos, además de Sagitario A, empuje que quedaría explicado por la presencia de una segunda estrella.

«La presencia de S0-102 y S0-2 revelaría por primera vez la verdadera geometría del espacio-tiempo cerca de un agujero negro», declara Ghez.

«No se pueden llevar a cabo las mediciones con una única estrella», afirma la coautora del estudio, que será publicado en la revista Science.

Sin embargo, aunque podría haber más estrellas todavía más cerca de Sagitario A, se desconoce realmente cómo de cerca podrían estar.

Debido a su fuerte atracción, el agujero negro acabaría con las estrellas que se acercaran demasiado. Este hecho convenció al equipo de Ghez de que las estrellas cercanas a Sagitario A serían estrellas viejas, y no jóvenes y bien formadas.

Sin embargo, S0-2 resultó ser, para su sorpresa, una estrella joven, al igual que S0-102.

Fuente:https://www.nationalgeographic.es/espacio/detectada-la-estrella-mas-cercana-al-agujero-negro-de-la-via-lactea